
El yoga es un camino,
una elección,
una forma de vivir y de entender la vida.
El yoga te conduce de la ignorancia a la sabiduría, de la debilidad a la fortaleza, de la desarmonía a la armonía, del odio al amor, del deseo a la plenitud, de la limitación a la infinitud, de la diversidad a la unidad y de la imperfección a la perfección.
(Sivananda).
Una buena clase de yoga debe ser fácil de seguir, teniendo en cuenta que la finalidad de la construcción de una asana no es la consecución inmediata de ésta, quizá forzando al cuerpo a adoptar una postura para la que no está preparado, sino "darnos cuenta" de lo que pasa en nuestro interior a medida que avanzamos en nuestra fortaleza y elasticidad física.
Tenemos ante nosotros una poderosa herramienta para crecer física y mental y espiritualmente. Sólo nosotros, desde nuestra libertad, decidiremos lo que queremos conseguir en nuestras clases de yoga.
De las diferentes sendas que podemos encontrar dentro del yoga, vamos a hacer especial mención a los beneficios físicos que conseguimos con la práctica del
HATHA YOGA.
En próximos artículos nos ocuparemos también del
RAYA YOGA, indispensable, bajo nuestro punto de vista para avanzar en todos los aspectos de nuestra existencia, y no sólo en el plano físico.
ALGUNOS DE LOS BENEFICIOS FÍSICOS
DE LA PRÁCTICA DEL HATHA YOGA
Se trabajan todos los movimientos de la columna vertebral reeducando posturalmente y revitalizando el sistema nervioso.
Se masajean los órganos internos por medio de presiones suaves y sostenidas. Se estiran y masajean todos los músculos.
Se trabajan todas las articulaciones y ligamentos, a las que aportan elasticidad y flexibilidad. Se mejora la circulación de la sangre.
Hay mayor oxigenación celular.
Se activan y regulan las glándulas, restaurando el equilibrio emocional.
Se purifica el cuerpo mediante un mayor drenaje linfático, reforzando el sistema inmunológico.
Se desarrolla la concentración y también una actitud mental más positiva.
Ayuda en el desbloqueo de los centros bioenergéticos de nuestro cuerpo